La creciente adicción al uso de los celulares se viene reflejando, con resultados extremadamente preocupantes, en el tema del tránsito, ya que son muchos los conductores de vehículos que en lugar de fijar sus ojos en el camino lo hacen en las pantallas de sus pequeños teléfonos, ya sea para marcar un número o grabar un mensaje, en una actitud que se manifiesta con mayor frecuencia cuando se encuentran detenidos ante un semáforo en rojo. Los especialistas, en este sentido, equiparan la actitud de un automovilista que usa su celular al de quien maneja bajo los efectos del alcohol.
Es en este contexto que la Municipalidad local acaba de informar que a partir del mes próximo orquestará operativos para erradicar este mal hábito que, según se señaló en un comunicado, atenta contra la seguridad vial y está penado por la legislación vigente. Se anunció asimismo que se aplicarán elevadas multas a partir del mes próximo, precedidas por una campaña de concientización callejera que se llevará a cabo en diferentes sectores del casco urbano platense.
Se detalló que también que la ley nacional de tránsito considera como falta grave la conducción de vehículos utilizando auriculares y/o sistemas de comunicación manual continua, y/o pantallas o monitores de video VHF, DVD o similares en el habitáculo del conductor.
Cabe señalar que en la dirección de Tránsito de la subsecretaría de Convivencia y Control Ciudadano local afirmaron que manejar y usar celulares, particularmente en las detenciones obligadas por los semáforos, es una de las infracciones más frecuentes, tanto entre automovilistas particulares como entre choferes profesionales de taxis, remisses y colectivos.
De acuerdo con los expertos en seguridad vial, la cantidad de accidentes provocados por personas que hablan por teléfono mientras conducen crece sin prisa y sin pausa; la atención que demanda entablar un contacto telefónica distrae, y las emociones que puede generar el contenido de la llamada perturban más allá del hecho de quitar las manos del volante. Lo importante no es tener las manos libres, aseguran, sino la mente libre.
Al margen de ponderar en su justa medida esta decisión, la Comuna debería asimismo mostrarse atenta a los distintos focos de contaminación visual que también distraen la atención de los automovilistas, en varias de las esquinas más conflictivas de la ciudad.
Está claro que los cada vez más elevados porcentajes de accidentes causados por los celulares y por otros elementos distractivos de la atención de los automovilistas, comprometen a las autoridades a establecer controles rigurosos que apunten a su completa erradicación. Se trata –en este como en tantos otros casos- de un problema de educación vial que debiera profundizarse en los conductores.
Si se ha logrado que muchas leyes de tránsito alcancen vigencia efectiva en muchas ciudades del mundo e, inclusive, de nuestro país, ello ha sido porque las autoridades distritales han tenido el tino de concientizar a la población sobre la importancia de los bienes en juego, entre ellos la vida y la integridad física de las personas. Nada impide que la Municipalidad local extreme esfuerzos y pueda alcanzar los mismos objetivos, consolidándose de esa manera mayores niveles de seguridad vial.
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